El estrés laboral puede seguirte a casa como un trozo de chicle en la suela del zapato, y los síntomas pueden ser tan difíciles de abordar como sus causas. Antes de que la tensión agobiante dañe su salud, su autoestima y sus relaciones en el hogar, busque formas de identificar y manejar sus factores estresantes.
¿Qué está causando todo ese estrés?
La inseguridad laboral equivale a tensión personal, ya que el miedo a los despidos hace que las personas se sientan nerviosas. Ya sea que el miedo surja de posibilidades anunciadas o de causas menos racionales, el hecho de que no se pueda hacer nada al respecto hace que sea aún más difícil afrontarlo. Después de los recortes de personal, heredar el trabajo de otras personas además de los propios plazos puede ser igual de estresante.
La presión para desempeñarse genera preocupaciones sobre su capacidad para cumplir con estándares que teme que puedan exceder sus capacidades. Al mismo tiempo, una larga lista de tareas en el lugar de trabajo conduce a la multitarea, lo que puede hacer que te sientas mareado por la longitud de tu lista de tareas pendientes. La desorganización y el desorden sólo empeoran la sensación de exceso de trabajo. Los conflictos con los compañeros de trabajo también generan el tipo de estrés que persiste después de que sales por la puerta, al igual que un espacio de trabajo poco ergonómico que te deja con dolor de espalda.
En pocas palabras: las principales causas del estrés en el trabajo provienen de cosas que te hacen sentir una falta de control sobre uno de los aspectos más importantes de tu vida.
Cómo aparece el estrés en tu vida
El estrés en el lugar de trabajo genera una amplia gama de impactos que pueden afectar cómo se siente y cómo interactúa con su familia. Las preocupaciones pueden dejarlo ansioso, deprimido, irritable y cansado, con problemas para dormir e incapacidad para concentrarse. Durante el viaje pueden aparecer dolores de cabeza y tensión física, además de problemas digestivos. Emocionalmente, este estrés produce un deseo de alejarse de los demás, una pérdida de interés en la intimidad física y una menor participación en actividades que antes hubiera disfrutado.
Algunas personas intentan distanciarse de esta letanía de malestar y desconcierto mediante el consumo de tabaco, el alcohol, las drogas, los atracones de comida, el juego, las compras compulsivas y una larga lista de otras sustancias y comportamientos. En el mejor de los casos, estas elecciones producen una sensación momentánea de alivio, seguida de aún más estrés.
Pasar de la esperanza al afrontamiento
El primer paso para recuperar el equilibrio es determinar cuándo aumenta el estrés y exactamente qué desencadena estos sentimientos. Durante una semana o dos, registra tus factores estresantes en un diario y busca patrones en tus notas. ¿Estás reaccionando ante un tipo específico de tarea o situación? Una vez que encuentre estas causas, podrá decidir qué hacer al respecto, desde reorganizar su escritorio hasta hablar con su supervisor sobre formas de administrar su flujo de trabajo.
Tres de los primeros aspectos de la vida que sufren también son tres formas importantes de ayudarse a sentirse mejor: la falta de sueño, la falta de ejercicio y la mala nutrición pueden magnificar su estrés. Dormir ayuda a que su cuerpo se recupere y el ejercicio no solo fortalece sino que también ayuda a liberar hormonas que contribuyen a sentirse bien. Para mejorar su descanso, evite las tareas nocturnas y el entretenimiento que estimulen la mente en lugar de relajarla a la hora de acostarse.
Asimismo, trate de alejarse de tres cosas que pueden empeorar aún más su estrés. Los chismes en la oficina pueden magnificar los sentimientos negativos y arrastrarte a situaciones antagónicas que es mejor evitar. El perfeccionismo lo empuja hacia la incapacidad de encontrar valor en su desempeño y hacia estándares arbitrarios de logro que nadie puede satisfacer. Cuando te tomas el tiempo para evitar centrarte en lo negativo y, en cambio, identificas y celebras tus logros, recuperas la capacidad de verte a ti mismo desde una perspectiva positiva.
hacer algunos deberes
En casa, tome algunas medidas muy prácticas para sentirse mejor. Entrénate para salir lo suficientemente temprano para evitar una carrera loca a la oficina que comience el día con el pie izquierdo. Experimente con técnicas de relajación, desde yoga y ejercicios de respiración hasta meditación y atención plena. Haga todo lo posible por dejar el trabajo en la oficina y evite revisar mensajes y actualizaciones de estado en lugar de estar completamente presente con su familia.
Desde calmar tu mente hasta alimentar tu autoestima, haz de tu salud emocional una prioridad y encuentra formas de desconectar tu vida laboral de tu vida familiar. Su tiempo en familia merece ser tan prioritario como su trabajo.